domingo, 21 de diciembre de 2008

La alegria del encuentro

Nota publicada en la Revista La Nacion el dia domingo 21 de diciembre de 2008.

De cómo Internet, la tecnología y las redes sociales cambiaron los modos en que conocemos gente y nos vinculamos con los seres queridos

Cuando enciendo la computadora, entro a mi Facebook, veo quiénes están y qué planes hay para salir o encontrarnos", dice Mica (16), una estudiante de intercambio de Michigan (Estados Unidos) que está viviendo en Buenos Aires desde hace un par de meses. "Es una forma de seguir en contacto con mis amigos e incorporar otros nuevos", asegura. Se refiere a la red social on line creada en 2004 por Mark Zuckerberg, un estudiante de Harvard. Hoy, esa red es una de las más populares, con más de 70 millones de usuarios en todo el mundo.
"Si no tenés un perfil en Facebook, te quedás afuera de lo que pasa, porque la mayoría de las salidas se arreglan ahí", asegura Maru (17), estudiante en un colegio secundario de Caballito, que se conecta a la red social apenas llega del colegio y se queda on line hasta la noche, con breves pausas que deja asentadas con mensajes del tipo "fui a gimnasia" o "salí de compras".
El fenómeno no es nuevo. Las primeras redes sociales virtuales se crearon hace 7 u 8 años. Pero explotó en la Argentina a partir de 2007, con la difusión de invitaciones (vía e-mail ) para formar parte de una de estos espacios creados bajo el concepto de web 2.0 . Se trata de "la Internet de los blogs, las comunidades on line y los sitios colaborativos, donde los usuarios dejaron de ser meras audiencias o consumidores, para transformarse en protagonistas y emisores de sus propios contenidos (fotos, videos, textos y posts)", explica el periodista Leandro Zanoni, en su libro El Imperio Digital (Ediciones B).

En esencia, una red social es una comunidad virtual donde los usuarios interactúan con personas de todo el mundo con gustos o intereses en común. Es una herramienta que funciona como una plataforma para conectar a personas que se conocen o desean conocerse, centralizar y compartir su información: fotos, videos, música, contenidos y juegos, entre otros. ¿Burbuja o negocio?
Hoy existe un importante número de redes sociales on line que, según Comscore (empresa de medición del mundo digital), tienen en conjunto unos 370 millones de usuarios en el mundo, es decir, un cuarto del total de usuarios de Internet. Algunas son para contactar a amigos (Hi5, Sonico, Facebook, MySpace, Orkut), y otras tienen un perfil más profesional o laboral (LinkedIn).
El crecimiento de estas redes es exponencial, y algunos especialistas advierten que su sobredimensionamiento está generando una burbuja.
"El valor de incremento de la red tiende a disminuir a partir de cierto número de integrantes", aseguran Raúl Katz, Phaedra Chrousos y Haley Wu, autores del estudio La Sobrevaloración de las Redes Sociales en Internet , difundido por la consultora Enter-IE a principios de año. Este fenómeno se produce, según los especialistas, cuando comienzan a incorporarse personas que no responden a los intereses compartidos, con lo que la red se vuelve menos valiosa.
No obstante, la inmersión de los usuarios en estas redes y el tiempo de permanencia en ellas siguen creciendo. Y el tiempo es clave en una economía donde la información sobreabunda y lo que falta es capacidad de atención.
Para Germán Herebia, director de Fox Networks, las redes sociales "también sirven para mejorar la empleabilidad". "Son una excelente herramienta para buscar personal, un socio, un experto en algún tema, o para posicionar el propio perfil profesional", asegura.
Aunque algunas son más adecuadas para el uso laboral, y otras más afines con el entretenimiento, lo cierto es que ambas esferas tienden a converger a medida que la tecnología permite la conexión permanente y se borran las fronteras de tiempo y espacio entre lo que es trabajo y ocio.
"Creo que el principal fenómeno que se está dando con las redes sociales es que la gente las usa cada vez más porque es una forma rápida de estar al tanto de lo que acontece en su círculo de amigos y familiares. Al final del día es muy parecido a entrar en Internet para leer mi diario personal de los sucesos de mi red social, lo cual es tan o más relevante que leer las noticias de todos los días en el sitio de mi diario masivo favorito", dice Herebia.
"Estamos frente a una evolución de Internet", sostiene Martin Kogan, director de MySpace Argentina. "Al principio, la página de inicio era un portal, luego un buscador, y hoy cada día más jóvenes entran en Internet a través de su red social. Hacen todo desde ahí: abren su correo, chatean, comparten fotos, juegos y contenidos".

El principal uso de las redes sociales es la comunicación. El 72% de los usuarios dice que es una buena forma de mantenerse en contacto con sus amigos, y uno de cada cuatro dice que es un canal para "ser creativos y expresarse", según una encuesta que hizo MySpace entre sus usuarios. Hiperconectados
"Me paso un par de horas en el Facebook por día -confiesa Steffi (17)-. Me sirve para mantener el contacto con mis amigos y conocer gente nueva, incluso de otros países", asegura. "Es como tener un fotolog, mail y chat en un solo lugar, porque desde ahí podés ver fotos, chatear, dejar comentarios o recibirlos, enterarte de eventos o unirte a grupos", explica.
"Si conozco a alguien, lo primero que hago es buscarlo en Facebook, veo su perfil y con eso tengo bastante información, también puedo ver si tenemos amigos en común, y entonces es mucho más fácil enviarle un mensaje y entablar una conversación", dice Maru. "Es increíble, pero te enterás de un montón de cosas. Por ejemplo, supimos que el profesor de Contabilidad había sido cantante en el Maipo", cuenta la adolescente.
"MySpace es una herramienta espectacular. Gracias a los contactos que hicimos ahí, estuvimos tocando en Santiago, Valparaíso y Concepción (Chile), y en todo el interior del país", apunta Jeremías Stuzt, guitarrista y manager de la banda de rock Sick Porky. "A través de Internet, y sobre todo en las redes sociales, podemos difundir nuestra música, vender discos, anunciar fechas de los shows y conseguir lugares donde tocar", asegura. La difusión implica tiempo y esfuerzo. "Me paso varias horas a la semana actualizando la página, enviando mensajes y contestando otros", confiesa. "Pero a la larga da sus frutos y es mucho más económico que hacerlo por medios más tradicionales", asegura.

Sin embargo, a la hora de elegir entre una charla cara a cara y las sesiones de chat, la mayoría de los jóvenes prefiere los encuentros reales. "Me uní a Facebook hace algo más de un mes -cuenta Claudio (18)-. Lo bueno es que ahí encontré a otros chicos de mi colegio (un secundario de Flores), con los que no hablaba y a partir de sumarlos a mis contactos empezamos a hablar y a salir juntos". Santiago (17), estudiante de una escuela técnica del barrio de Once, se rehúsa por ahora a armar su perfil en alguna red social. "Me manejo con el Messenger, y tengo un fotolog pero no posteo mucho. La verdad es que lleva mucho tiempo y prefiero encontrarme con mis amigos a jugar al fútbol o tocar la guitarra en vez de usar la computadora", reflexiona.
El surgimiento de los blogs como diarios personales on line y la difusión de los perfiles en las redes sociales han borrado (o al menos vuelto más difusa) la frontera entre lo público y lo privado. Estos espacios virtuales encierran peligros reales: robo de identidad, acoso moral, spam y virus, por mencionar algunos. Los especialistas en seguridad recomiendan no hacer en el espacio virtual aquello que no se haría en la vida real, como revelar información sensible u expresar opiniones radicalizadas de las cuales podríamos arrepentirnos. Al contrario de lo que se cree, la información en la red no es volátil.
"En el corazón de las redes sociales está el intercambio de información personal", advierte el filósofo Zygmunt Barman en su libro Vida de Consumo (Fondo de Cultura Económica). Los usuarios están felices de poder revelar detalles íntimos de su vida como una manifestación de su libertad de elección. ¿Una moda pasajera?
Lejos de ser un fenómeno nuevo, el ser humano siempre vivió en comunidades y formó redes sociales desde el principio de la humanidad. Lo que fue evolucionando es el soporte tecnológico para establecer y mantener los contactos.

"Las personas viven en la intersección de distintos grupos, en general desconectados entre sí, y forman redes más o menos amplias y diversas", dice Laura Gingold, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). "No hay unas que sean mejores que otras. Las redes más cerradas o pequeñas (familia, amigos cercanos), tienen el valor de ser soportes, y de generar una identidad compartida. Las redes más amplias y diversificadas (relaciones laborales y sociales), son generadoras de nuevas ideas y posibilidades emprendedoras", asegura.

En este sentido, las redes virtuales no sustituyen a las reales, sino que las complementan. En general, las personas con las que los jóvenes más se contactan virtualmente, son siempre las mismas. A veces se trata de aquellas más cercanas físicamente, y el objetivo del contacto es planear un encuentro real. En otras ocasiones, la red social sirve para mantener la comunicación con alguien cercano emocionalmente, pero alejado fìsicamente. Por eso, algunos autores sostienen que este tipo de redes refuerzan los vínculos más cercanos y debilitan los vínculos más lejanos y débiles.
Manuel Castells, sociólogo de la Annenberg School of Communication en la Universidad de Southern California, sostiene que las redes sociales están cambiando la forma de comunicarse de las personas. Gracias a las nuevas tecnologías, los intercambios se vuelven más frecuentes y breves. "Existe una sensación de contacto permanente, a cambio de menor contenido", advierte. La pregunta que siempre sobrevuela ante este tipo de evolución es si esta mayor conexión nos lleva a estar más comunicados.

Por María Gabriela Ensinck
revista@lanacion.com.ar

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